COMPARTIENDO LA PÉRDIDA DE UN BEBÉ ENTRE EMBARAZADAS

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Por Gabriella Bianco.

Confieso que no amo los imprevistos, aunque cuando llegan me brindan excelentes oportunidades de aprendizaje. En esta ocasión en particular, el imprevisto fue un gran regalo que la vida nos trajo a mi y a las mujeres y hombres con quienes compartí unas horas el pasado sábado por la mañana, en un pueblo del interior de Mallorca.
Estaba invitada a dar una charla acerca de las consecuencias psicológicas de la maternidad empezada por un parto que no fue lo que hubiéramos esperado o deseado. Se trata de un tema que me resulta muy familiar, una charla que he repetido varias veces. El público que suele llegar está compuesto en su mayoría por mujeres que han sido madres por cesárea o por partos muy intervenidos y que acarrean diversas lesiones y/o consecuencias importantes en sus vivencias como madres y mujeres, así como en su salud bio-psico-social.

Esta vez fui a un pueblo…y venía avisada de que en un pueblo el público suele ser más “imprevisible” y/o eterogéneo.
Con un número reducido de asistentes preferí empezar por una ronda para presentarnos y explorar las expectativas que cada un@ tenía a la hora de acudir, la motivación con la cual cada un@ lllegó a decidir pasar una estupenda y soleada mañana de sábado en la Bibilioteca Municipal (!).
Escuchando l@s asistentes me di cuenta que estaban planteando dudas y necesidades muy distintas entre ell@s. Decidimos entonces conjuntamente seguir escuchando-nos, tratando de resolver dudas y dar información “sobre la marcha”, reservando para el final un espacio más reducido dedicado a las consecuencias de un parto/nacimiento muy intervenido y las consiguientes implicaciones para la salud perinatal.

Entre l@s assitentes había mujeres embarazadas que esperaban con ilusión y cierto miedo a su primer bebé.

También asisitían mujeres que habían sido madres por cesáreas no respetadas y partos muy intervenidos, que habían dejado secuelas en sus cuerpos y en sus almas.
Asistía también una comadrona sensible e implicada con su trabajo y las mujeres, quien planteaba la dificultad de acompañar un puerperio o posparto caracterizados por la insatisfacción y dolor de la madre, recalcando la necesidad de adquirir nuevas herramientas de acompañamiento para ponerlas al servicio de las usuarias desde su lugar como profesional.
La última en hablar fue una mujer con una mirada atenta y tierna, quien se había sentado a mi derecha en la ronda que habíamos formado al sentarnos en círculo. Empezó tímidamente diciendo que el título de la charla le llamó la atención…porque su parto no había sido lo que hubiera deseado, especialmente porque consciente de parir a un bebé a término que ya no vivía. Habiendo pasado unos meses desde su parto y la pérdida de su bebé, llegó a la charla buscando información acerca de cuando y como poderse enfrentar a una nueva maternidad, ya que confesó sentir cierto temor e inseguridad cara a un futuro embarazo.
Estaba hablando de su experiencia de parto una mujer para la cual el parto había significado desprenderse para siempre de su amado bebé. De forma muy espontánea surgió que empezara a compartir su experiencia de transición de mujer a mujer-madre (es decir su experiencia de parto) con las otras mujeres, y muy especialmente con quienes tendrían sus partos dentro de pocas semanas y acababan de confesarnos sus temores y dudas.
Con valentía y emoción esta mujer nos contó como llegó al hospital con un bebé cuyo corazón había dejado de latir en la semana 39 de gestación, suplicando por una cesárea para “que me lo saquen y todo se acabe rápido“. Ahí la recibió una ginecóloga que la escuchó para luego informarla acerca de las ventajas de un parto vaginal para preservar una futura vida reproductiva saludable, y la invitó a meditar una decisión con tranquilidad. Nos contó como había sido acompañada en todo momento con serenidad, respeto y amabilidad. 
Explicó lo fácil que había sido para ella parir a su bebé, como puede ser de placentero el parto y de soportable el dolor. Nos transmitió con emoción toda la intensidad de su parto, de como habló con su pequeño mientras le invitaba a salir al mundo y separarse de su cuerpo diciéndole “Ayúdame cariño, esto es algo muy importante y lo último que haremos juntos mamá y tu“, de como la matrona que la estaba acompañando se emocionaba con ella, de como le dijo “tu bebé es precioso!” en cuanto le recibió y antes de pedirle permiso para apoyarlo en cima de su pecho y dejarles solos (padre, madre y bebé) durante un tiempo. Y nos transmitía con cada palabra, con cada gesto de como este trato humano y cálido había contribuido a hacer que se sintiera Madre en este momento, protagonista de este irrepetible circustancia junto a su pareja y a su bebé. 
Esta madre estaba visiblemente emocionada y agradecida por poder compartir su bella experiencia de parto sin esconder ni evitar la inmensa tristeza y dolor por haber perdido lo más querido de sus amores, dando ánimos a las madre embarazadas “…parir es maravilloso, ya veréis, os dejará con mucha fuerza, es intenso y es una bendición…y más cuando tu bebé se queda contigo y le puedes seguir abrazando y amamantando…“. Sus palabras, su tono de voz, su dulce sonrisa, sus ojos brillantes de lágrimas nos llegaron como un inmenso regalo al alma, como un abrazo cálido y empoderante, como sabiduría profunda y generosa.
La Matrona veló por esta madre, padre y este bebé durante todo el tiempo del parto, supo brindar buena información a la mujer/pareja, recogimiento a la familia, dejándoles tiempo para tomar las decisiones importantes, hablándoles dulcemente de lo lindo que era su bebé y ofreciendo a la madre contacto piel con piel, fotos, una cajita de recuerdos (paño en el que envolvieron al bebé al nacer, brazalete con su nombre, hormas de pies y manos…), etc. La mujer no se sintió en ningún momento juzgada ni abandonada, sino acompañada y sostenida, cuidada y contenida.

Cuanto me hubiera gustado que otras muchas mujeres que aprecio y quiero, madres de bebés que se han ido demasiado pronto, hubieran podido vivir el momento de parir a sus bebés sin vida con el mismo trato amoroso, digno, humano y altamente profesional que recibió esta madre al separarse y despedirse para siempre de su hijo!
Una madre que se encuentra en la situación de parir un bebé sin vida tiene naturalmente el mismo derecho al mejor y más respetuosos de los acomapñamientos! Ya es extremadamente grande el dolor por la pérdida como para gestionar más dolor por un trato anónimo o que puede incluso dejar secuelas que perjudiquen no solamente el inevitable proceso de duelo al que esta madre (padres) se enfrentará, sino también su futura vida sexual y reproductiva, además de su salud mental.

Gracias a esta madre que apareció como si de un angelito se tratara en una ocasión como la de este pasado sábado, hoy sabemos que estas heridas añadidas se pueden evitar gracias a un acompañamiento profesional sensible y respetuoso. Nos hemos emocionado con ella, nos hemos sentido cerca y hemos admirado la profesionalidad y la humanidad de aquella matrona con la que hoy la mujer se siente profundamente agradecida, a la que nunca olvidará por haberla acompañado con Amor en el momento más feliz y -a la vez- más triste de su vida.

Gracias a la presencia de esta madre en este espacio destinado a una charla que se dejó atrás para priorizar las necesidades de l@s asistentes, pudimos abrir una reflexión acerca del nacimiento y de la muerte como abertura y cierre del mismo ciclo vital y partes de un todo, de la cercanía de nacimiento y muerte desde un punto de vista simbólico y arquetípico…

La matrona que acompañó a esta mujer en su parto asisitió el otoño pasado a uno de los cuatro seminarios de capacitación en “Atención al Duelo por Muerte Perinatal”, formación por la cual apostó la Associaciò Balear de Comares en 2010, organizando seminarios en todo el Arcipélago. Esta acción formativa dió la posibilidad a más de 90 profesionales sanitarios de profundizar sus conocimientos y ensayar nuevas herramientas de actuación y buenas prácticas acerca de un tema que ha sido tabú durante demasiado tiempo, tanto en las Universidades como en los paritorios de nuestro país. Estoy gratamente sorprendida de la rapidez, eficacia y sensibilidad con la cual alguna matrona ha podido realizar cambios muy considerables en la atención a la muerte perinatal en tan breve tiempo. Esto me confirma que el cambio es más de la formación, conocimientos y una buena dosis de evidencia científica. El cambio es un cambio de actitud y depende de la voluntad de explorar los propios sentimientos, conectar con la emoción, aprender a gestionarla y, desde ahí, poner en marcha una acción que marca el cambio.

Salí conmovida, feliz y confiada -más que nunca- que el cambio es imparable y se ha de seguir haciendo entre todas, que las mujeres -juntas- lo conseguiremos!
Gracias desde el profundo de mi corazón a esta maravillosa madre de un bebé-estrella para enseñarme que esto es posible, a su matrona por su saber estar, a l@s asistentes que compartieron esta gran lección conmigo este sabado y a su capacidad de acoger a la madre que nos habló con los brazos vacíos y a todas las mujeres que me permiten aprender de ellas cada día, desde las lágrimas y las sonrisas!
 
 

Del blog de Ceci

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Ceci y Nico son los papás de Ludmila. Lu vivió durante un tiempo demasiado corto en la barriga de su mamá y permanecerá por siempre en sus corazones.

Ceci y Nico fueron quienes elaboraron el video con fotos de los bebés de muchas mamás de SUA este marzo pasado y que colgamos en el blog aquí.

Han tenido también la sensibilidad de crear este blog del que hoy os hablamos dedicado a su hija Ludmila.

De los muchos posts que hay, he elegido uno que me impactó especialmente.

Sin palabras

 

http://yoteesperabayoteespero.blogspot.com/2011/03/sin-palabras-ii.html

Fuente original: http://www.october15th.com/

Del blog “Mimos y teta”: Los “Otros” retratos

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La primera vez que me enteré de esta práctica de hacer fotos de cuerpos muertos (incluídos bebés y niños) fue en la película de Alejandro Amenábar “Los Otros”.

Lo que en principio podía parecer una práctica “macabra” me parecio con el tiempo una forma lógica de tener un recuerdo de los seres queridos que nos dejan.

En un mundo en el que las cámaras de fotos y vídeo son algo corriente igual no entendemos la sensación de vacío  que quedaba tras la muerte en una época en la que un retrato era un lujo. Por eso muchas familias invertían en esa última foto que les ayudase a tener un recuerdo material del ser querido.

Podría parecer que hoy en día esta práctica no tiene cabida, ya que como he comentado, todos tenemos posibilidad de hacer fotos y vídeos en cualquier momento. Cuando muere un familiar de seguro tenemos muchos recuerdos en forma de imagen o vídeo de esa persona… pero eso no es así siempre… no en el caso de las muertes de bebés durante la gestación, parto o postparto inmediato.

Si esto nos sucede de seguro a nadie se nos ocurriría “de motu-propio” tomar una foto del cuerpecito de nuestro bebé para recuerdo…

Estamos acostumbrados a “tapar” estos sucesos como si no hubieran ocurrido, y esa idea choca frontalmente con la necesidad tiempo después de un recuerdo de ese ser para nuestro proceso de duelo.

Yo tuve la suerte de que mi querida matrona me mencionara con mucho tacto y delicadeza  esa posibilidad… la de tomar una foto de mi bebé si quería…No sabéis cuánto he agradecido esa conversación y que me mostrara un camino (que podía tomar sólo si quería) que de otro modo hubiera sido imposible tomar después. Y no sabéis cuántas madres me han expresado la pena de no haber visto siquiera a su bebé, unas veces porque ellas pensaban que era mejor así y otras porque todo su  entorno les hizo creer eso mismo. La muerte en esas circunstancias sigue siendo un tema tabú. Afortunadamente cada vez más especialistas en duelo nos aconsejan lo contrario… para despedir al ser que no está antes hay que haberlo visto y reconocido.

Al hilo de esto buscando enlaces sobre el tema de la “Pérdida del bebé” para el blog encontré la ONG “Now I Lay Me Down to Sleep” (Ahora me acuesto a dormir) y he encontrado tanto respeto y cariño en esta labor totalmetne altruísta que he querido compartirlo con vosotros.

Os copio un artículo que he encontrado publicado en español sobre su trabajo y os copio el enlace a otro artículo relacionado de El País: “Retratos para la Eternidad”

Artículo publicado originalmente en MinutoUno.com

Un duelo muy particular: parejas se fotografían con bebés muertos

Se sabe, hay algo que el lenguaje no puede nombrar. Quien pierde un padre es huérfano y quien ya no tiene a su pareja es viuda o viudo. Pero no existe palabra para referirse a los padres a los que se les muere un hijo. Y quienes sufren la muerte de un bebé o se transforman en padres de un nacido muerto no sólo deben atravesar esa experiencia, también deben enfrentar la escasez de recuerdos producto de la poca vida de ese hijo que no fue.

Algunos vuelven del hospital a sus hogares con un mechón de pelo o una imagen tomada de apuro por una enfermera. La iniciativa de “Ahora me acuesto a dormir” (Now I Lay Me Down to Sleep), una ONG de Estados Unidos, les permite contar con fotografías hechas en tener por profesionales para ayudarlos a sobrellevar el duelo.

La organización toma su nombre de un rezo infantil del siglo XVIII y fue fundada en el estado de Colorado en abril de 2005 por dos mujeres. Cheryl Haggard, la madre de un bebé muerto, y Sandy Puc’, una fotógrafa a la que Haggard y su esposo le pidieron que le tomara unas fotos a su hijo luego de que le quitaran el respirador artificial.

Cerca de ellos en el mismo hospital, otro bebé falleció y sus padres se fueron sin imágenes de su hijo. Por eso Haggard comenzó a trabajar para formar un grupo de fotógrafos que pudiera darles a todas las familias lo mismo que ella había tenido.

Ya en julio, “Ahora me acuesto a dormir” tenía unos 350 voluntarios. Dos años después, el número llegaba a los 2500. Y luego de una aparición en la televisión los fotógrafos llegaron a 5000. Ahora la organización se extendió hasta tener presencia en más de 25 países, entre ellos Israel y Sudáfrica.

Sus organizadores buscan amentar permanentemente la cantidad de voluntarios. No quieren que ninguna familia que recurra a ellos se quede sin el recuerdo de su hijo. Hasta ahora, sólo una vez no pudieron cumplir con una solicitud porque no había ningún fotógrafo disponible en la zona del hospital.

El requisito exigido a los voluntarios es que sean profesionales y que estén disponibles para concurrir al hospital enseguida después de recibir el pedido.

La tarea que les toca no es fácil. Las escenas de las que son testigos y deben ayudar a conservar en la memoria están cargadas con el peor de los dolores. Julia MacInnis es una de las voluntarias veteranas de la ONG y una de sus funciones es intentar preparar a los nuevos. La mayoría de los colaboradores son mujeres.

“No vamos a poder ver el color de sus ojos o su sonrisa ni vamos a volver a sentirla tomándonos un dedo. Nuestras fotos son una de las pocas conexiones que tenemos con nuestra hija. No puedo imaginar que haríamos sin ellas”, escribió a una de las voluntarias una madre semanas después de recibir las fotos.

Antes de entrega las fotos a las familias, se las edita digitalmente y por lo general son imágenes en blanco y negro, algo que les da mayor calidad y que ayuda a ocultar la decoloración de la piel de los bebés prematuros. Además, la mayoría de los fotógrafos no toma imágenes de niños con menos de 25 semanas de gestación, aunque algunos hacen excepciones.

Maureen Porto, una voluntaria que realizó nueve sesiones de fotos, contó al Washington Post que algunas de las familias esperan varios días e incluso semanas hasta ver la imágenes. Y recuerda el caso de una que meses después le escribió: “Estaba apenada ese día. ¿Te agradecí lo suficiente?”.

Puedes encontrar este artículo aquí: http://mimosytta.wordpress.com/?s=Los+otros+retratos

Información sobre duelo en otros blogs

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De un tiempo a esta parte muchos blogs de embarazo, parto, postparto, crianza… incluyen entre los temas que tocan en sus artículos el que nos ocupa: el duelo gestacional y perinatal.

Hace 6 años, acabábamos de abrir el foro Superando un aborto. M. Àngels Claramunt y yo, que nos habíamos conocido a través de la asociación El parto es nuestro, tuvimos ocasión de conocernos en persona en el congreso de Fedalma que aquel año se celebró en Lleida. En aquel tiempo ya llevábamos unos pocos meses en marcha, comenzábamos a aprender cosas sobre el duelo, éramos esponjas captando toda la información que nos llegaba. Hablábamos mucho, sacábamos conclusiones que, si bien hoy se dan por sabidas, entonces nos parecían un gran descubrimiento. En las ponencias del congreso se hablaba mucho del ciclo psico-sexual-emocional de la mujer en el que como en un continuum se incluían embarazo, parto, puerperio, lactancia, crianza… Y nosotras veíamos TAN CLARO que las pérdidas gestacionales y perinatales formaban parte de ese continuum… Éramos dos locas soñando algo utópico que mira por dónde se está cumpliendo en la actualidad.

Las pérdidas en embarazo y parto son noticia bloguera de rabiosa actualidad y queremos ir presentando (y enlazando) en los que se habla de ello ya sea de forma exclusiva o junto a otros de manera normalizada y cotidiana.

Dedico este sueño cumplido a mi compañera-amiga-hermana M. Àngels Claramunt

Mónica Alvarez

Manejo expectante del aborto espontáneo

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Londres, Reino Unido.
La mayoría de las pacientes británicas que retienen productos de la concepción tras abortar espontáneamente eligen tratamiento expectante, asistido por ecografía.
British Medical Journal 324:873-875, 2002

Autores:
Luise C, Jermy K, Costello G y colaboradores.

Institución/es participante/s en la investigación:
Unidad de embarazo temprano, ultrasonido ginecológico y cirugía de mínimo acceso del hospital St George de Londres, Reino Unido.

Título original:
[Outcome of expectant management of spontaneous first trimester miscarriage: observational study]
Título en castellano:
Resultados del manejo expectante del aborto espontáneo del primer trimestre: estudio observacional.

Introducción
Casi el 15% de las mujeres con embarazos clínicos padecerá en abortos espontáneos durante el primer trimestre. El manejo actual comprende a menudo la evacuación quirúrgica de los productos retenidos de la concepción, pese a sus potenciales complicaciones, tales como infecciones, perforaciones uterinas, lesiones intestinales, etc.. Existen en la literatura médica estudios que demuestran que el manejo expectante de estos casos puede ser asistido mediante monitoreo ecográfico seriado, el cual ayuda a identificar los pacientes que no requerirán cirugía.

El presente estudio trata de determinar la efectividad del manejo expectante para diferentes presentaciones clínicas de abortos espontáneos.

Pacientes, métodos y resultados
Se evaluaron en total 1.096 pacientes que concurrieron a la consulta ante la sospecha clínica de aborto del primer trimestre.

Cada aborto fue clasificado como completo, incompleto, huevo muerto y retenido o huevo anembrionado. Las mujeres a las cuales se les efectuaba diagnóstico de aborto completo sólo eran instruidas para informar a los médicos acerca de cualquier signo-sintomatología preocupante que pudiese presentarse durante el seguimiento. Por el contrario, a las pacientes con retención de restos ovulares se les ofrecía la posibilidad de efectuar un manejo expectante o de ser sometidas a la remoción quirúrgica de los productos retenidos de la concepción bajo anestesia general.

Las mujeres que elegían el manejo expectante tenían el derecho de cambiar la conducta terapéutica en cualquier momento. Su progreso era controlado pocos días después de que el sangrado vaginal hubiese cesado, o a través de monitoreos semanales durante cuatro semanas. Las mujeres asintomáticas pero con retención de restos fueron aconsejadas respecto de la opción quirúrgica. Las principales medidas de evaluación de resultados fueron la evacuación completa del aborto (ausencia de sangrado vaginal y grosor endometrial < 15 mm), el número de mujeres que completaron su aborto al final de cada semana, y las complicaciones (dolor excesivo o sangrado vaginal que hiciesen necesaria la internación hospitalaria, o la evidencia clínica de infección). Las pacientes que requerían un tratamiento quirúrgico fueron programadas para cirugía.

Se excluyeron dos pacientes porque sus embarazos eran molares. De las restantes 1 094 pacientes, 408 (37%) fueron clasificadas como abortos completos. De las restantes 686 mujeres, 478 (70%) eligieron el manejo expectante; de éstas últimas, 12 (3%) solicitaron ser controladas por más de cuatro semanas antes de decidir si se someterían a cirugía, por lo que se les concedieron tres semanas más para que arribaran a una decisión (3 completaron su aborto tras 32, 36 y 46 días de espera). Veintisiete pacientes abandonaron el seguimiento, por lo que quedaron 451 mujeres disponibles para el análisis.
Se observó la terminación espontánea exitosa sin complicaciones de importancia en 367 mujeres (81%). Ninguna de las 408 pacientes inicialmente clasificadas como portadoras de abortos completos presentaron embarazos ectópicos u otras complicaciones serias que requiriesen cirugía. La tasa global de abortos completos para los casos inicialmente clasificados como abortos incompletos fue de 201/221 (91%), mientras que dicha tasa para los huevos muertos y retenidos fue de 105/138 (76%) y de 61/92 (66%) para los huevos anembrionados. En total, el 52% de los abortos incompletos se resolvieron espontáneamente hacia el séptimo día seguimiento, y el 84% hacia el día decimocuarto. Los valores correspondientes para los huevos muertos y retenidos y huevos anembrionados fueron 28% al séptimo día y 56% al decimocuarto día. Se observaron complicaciones en 11/1 094 pacientes (1%); de ellas, 5/208 (2%) habían sido sometidas a cirugía inmediata para remover los productos de la concepción retenidos, y 6/451 (1%) se encontraban bajo manejo expectante. Una paciente tuvo un aborto incompleto y fue manejada en forma expectante, pero requirió posteriormente una cirugía de emergencia y transfusiones sanguíneas.

Discusión
La mayoría de las pacientes que retuvieron los productos de la concepción eligieron el tratamiento expectante; éstas estuvieron influenciadas, probablemente, por la seguridad que les fue transmitida por los médicos acerca de que podrían recibir rápidamente tratamiento quirúrgico en caso de ser necesario. Los autores creen que la tasa de éxito del manejo expectante dependió del grado y calidad del consejo médico brindado a la paciente, particularmente en los casos en los que el sangrado vaginal era importante. La menor tasa de complicaciones observada en las mujeres que eligieron un tratamiento expectante es alentadora, pese a que este hallazgo depende de muchos factores, también variables.
Los datos muestran que los resultados de la ecografía transvaginal pueden ser utilizados para informar a las pacientes acerca de las probabilidades que presentan sus abortos de completarse espontáneamente en un período dado de tiempo.

Se necesitan más estudios para obtener mayor información acerca de la utilidad de la ecografía transvaginal para definir una medida de resultados para un aborto completo, así como para validar y mejorar los objetivos para la clasificación de los abortos del primer trimestre.

Las pacientes pueden actualmente ser alentadas a intentar un manejo expectante, dada la alta tasa de abortos que se completan hacia el día 14 del seguimiento. Este manejo reducirá, sin duda, el número de mujeres sometidas a cirugía.

Si se decide esperar y que el aborto siga su curso es muy importante tener en cuenta valorar trasladarse al hospital si se tiene fiebre, si los sangrados son fétidos… En caso de precisar un legrado se puede solicitar la anestasia por gas o medicación endovenosa (es rápida) y un aspirado (no raspado), dejando el legrado para cuando pueda haber adherencias placentarias, etc. sobretodo en abortos de embarazos avanzados.

Importante también el tratamiento emocional. Poder retirarte, llorar y vivirlo en intimidad…

Stillbirth: Reportaje fotográfico

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Hace ya unos meses que Norma Grau, fotógrafa, hizo una oferta insólita a las mamás del foro Superando un aborto. Insólita porque hasta entonces no se nos había ocurrido que se pudiera hacer algo así. Ofreció hacer un reportaje fotográfico en el que poner imagen a los niños fallecidos en el vientre materno. ¿Cómo? Pensaréis, ya están enterrados o incinerados, ¿cómo los va a fotografiar ahora? Esta mujer de 27 años, con una sensibilidad infinita habla con las familias, las escucha y pone imágenes a cada historia. Una caja de recuerdos, una cunita, un predictor de embarazo, un peluche… tantos objetos físicos que demuestran el paso por el mundo de unas personitas que se fueron tan pronto que no dio tiempo a ponerles un rostro.

Este reportaje se comenzó cuando el hecho de inscribir a estos bebés en el Registro Civil era aún un sueño lejano. Y que sigue siéndolo, porque muchos padres, todos aquéllos cuyos bebés fallecieron antes de los 6 meses de gestación no podrán hacerlo. Es tan importante para unos padres desolados por la ausencia de su hijo poder ver que consta por escrito en un documento público… Norma realiza la magia de poner imagen y hacer reales para el mundo a nuestros bebés estrella.

Norma Grau tiene 27 años, es de Barcelona, trabaja como fotógrafa desde 2004 y desde 2008 cursa estudios de Psicología. Como ella explica, ambas profesiones están muy relacionadas, pues hay que conocer muy bien la psicología de las personas a la que vas a retratar pues una buena fotografía no es sólo retratar su apariencia física, sino hablar con ellas, ver lo que cuentan o lo que no cuentan, cómo viven su día a día y lo que anhelan en realidad y no siempre intentan conseguir. En propias palabras de Norma para ella “es fundamental  sacar esa parte de ellos que nunca nadie ve pero ellos tanto imaginan o saben que tienen”.

En la actualidad trabaja mayoritariamente en proyectos de base terapéutica que ella aborda desde la fotografía (muerte perinatal, discapacidad física, desamparo antes enfermedades raras, enfermedad terminal y familia del enfermo, etc.)

Actualmente está metida de lleno en el proyecto “Stillbirth” en el que como explicábamos al principio pretende acercar a la gente la realidad de la muerte gestacional y perinatal.

A lo largo de este año 2011 irá colgando los resultados de su trabajo en su página web: www.normagrau.com  También por si alguien quiere ponerse en contacto con ella su mail es normagrau@gmail.com

Os dejo con la presentación que ella misma hace de su trabajo:

 

En España, cada año nacen 3.000 niños que mueren a las pocas horas de haber nacido. 3.000 familias que se enfrentan a una situación para la que nadie les ha preparado. No solo pierden a su hijo, sino que su duelo queda silenciado ya que no está socialmente aceptado que un bebé pueda morir al nacer.

En el 2009 se llevó una propuesta para poder inscribir a estos niños en el Registro Civil, pero fue rechazada por el Congreso de los Diputados. No han podido inscribir a sus hijos en el registro civil, legalmente, sus hijos no han existido. No tienen nombre, aunque ellos se lo hayan puesto.

Los padres exigen que se socialice la muerte perinatal, que se sepa que esto ocurre, que no les dejen olvidados a ellos ni a sus niños.

Este proyecto se interesa por cada uno de estos niños, y por sus familias. Sus reuniones mensuales de apoyo mutuo, sus visitas a hospitales para conocer como avanzan nuevos protocolos de atención a bebés y padres en casos de muerte perinatal, su vida diaria en casa, sus demás hijos, nuevos embarazos, la relación con la familia, el silencio. Este reportaje acompaña a estas familias y a sus niños, y les llama por su nombre: son Blanca y Ona, Davide, Diego, Liam, Lola, Mikel, Nicolás, Noa, Oscar, Joan, Judit y Pol, Paula, Sonia, Quim…

Este proyecto pretende dar a conocer esta realidad, ponerle cara, y ponerle nombre. Los padres podrán usar las fotografías para apoyar sus peticiones, y podrán contar su historia, tantas veces silenciada.

 

STILLBIRTH

Aún así, nacidos