Estos son los testimonios de algunas de las personas que trabajaron conmigo desde el servicio de psicoterapia online que han querido dejar unas palabras de agradecimiento. Los nombres han sido ocultados para favorecer su anonimato.
Perdona q haya tardado tanto en responderte; te escribiré ahora lo q me salga sobre la ayuda q has supuesto para mí, con la Kinesiología y, por supuesto, tú misma (me refiero a tu persona).
En el momento de saber q el corazón de mi bebé latía, sobre todo entonces, me entró una congoja tremenda y un miedo horrible; yo creo que porque ya le empezaba a querer y el miedo a perderlo me hacía sufrir exageradamente. Mi miedo se intensificaba en los momentos de visita médica + eco.
Con la Kine me he sentido arropada en el camino, me ha dado la fuerza y la energía necesarias para afrontar la situación. En el momento siguiente a una sesión de Kine me sentía poderosa, recargada de energía.
A mí personalmente me ha resultado como un pilar más en el que apoyarme en este proceso. Incluso me daba “fe” y confianza en que las cosas seguirían bien.
¡Gracias por todo y un beso enorme!
I. U.(País Vasco)
Conocí el servicio de psicoterapia online buscando por la red algún lugar de apoyo especializado.
Me encontraba en un momento crítico y no quería dar palos de ciego.
La pérdida de un hijo trastoca tus pilares de tal manera que lo último que necesitas es… quiero decir que necesitaba ir sobre seguro y que parecía que en este lugar podrían entenderme y ayudarme a encontrar las respuestas dentro de mi con paciencia, cariño y tiempo.
Mónica me apoyó y orientó para volver a poner en marcha la vida que perdió el sentido cuando mi hijo decidió marcharse.
Recomiendo este servicio a toda mujer que se halle perdida en el trayecto de la maternidad.
Aunque el camino lo haga una misma, es más fácil hacerlo en buena compañía.
S. C. (Galicia)




hola a todos, les escribo desde México donde las elecciones son prioridad y no el maltrato que se da en Hospitales.
Estoy desecha y no hay consuelo en mi alma perdi a mi nena de 24 semanas por una negligencia medica ya que llegue al hospital con una abertura de 1 cm y me asustaron, me dijeron que si no me practicaban un legrado me iban a quitar la matriz y hasta me podia morir, estaba asustada y firme y ahora me arrepiento porque no luche por mi nena tenia que salir corriendo de ese matadero disfrazado de hospital, y me tuvieron que estar abriendo el utero con el tacto sentia como me empujaban y me lastimaban la bolsita y luego pasaban a revisar si mi nena seguia viva y escuchaba su corazoncito ahora recuerdo y la verdad me quiero morir, me siento muy mal fue lo peor que alguien puede experimentar. Estos dias despierto y siento dolor mucho dolor. Me despido pidiendo que si existe alguien o algo que sea tan amoroso como la gente dice nos cure esa herida en el alma que tienen tanto ustedes como yo por la perdida de un hijo. Saludos.
Nallely, no hay comentario que pueda apaciguar el dolor que se siente cuando se pierde un hijo y más cuando han actuado con negligencia aquellas personas que tenían que velar por el bien de tu bebé y de ti misma.
Un abrazo muy fuerte y muchas gracias por compartir tu historia con nosotros.
Mónica Álvarez
Hola,
Durante el último año (Sep 2011 a hoy) he vivido 2 experiencias que han cambiado mi vida por completo. He vivido en este año la experiencia más dulce y la más amarga.
Supe de mi embarazo y a mi edad (tenía 22 años) sentí mucho temor por las responsabilidades que adquiría y no me sentía preparada tampoco. Sin embargo cuando me hicieron la 1ra ecografía lloré de la emoción! Estaba feliz de compartir mi vida con ésta persona que se gestaba en mí.
Santiago, mi primer hijo falleció a las 39 semanas.
No puedo explicar cuán doloroso ha sido; pero todos los días los vivo en presente. Consciente de que lo único que tenemos está aquí y ahora. He ido avanzando en mi vida y permitiéndome sentir auténticamente mis emociones.
Recientemente el dia de los niños (halloween) me ha afectado, pero el 1 de noviembre celebré el día de los muertos (como en México) por un evento especial en el que participé. Lo celebré con una sonrisa en honor a Santi, el viajero travieso que llevo en mi corazón.